Nací en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina, en el seno de una familia cristiana con una herencia de más de 800 años de permanencia en el Evangelio (Valdenses)
Esto significó para mí un temprano conocimiento, por lo menos intelectual, de las verdades cristianas, lo que me llevó a recibir a Cristo como mi Salvador a la edad de once años en la Iglesia Metodista Central, donde habíamos llegado con mi familia a causa de la clausura de las reuniones de la Iglesia Valdense de Buenos Aires la cual había desarrollado sus actividades en la, por entonces, Facultad Evangélica de Teología actual ISEDET.
Así continué asistiendo a todas las reuniones que se realizaban en ésta, participando de cada seminario, instituto bíblico, congreso, campamento, etc.
A pesar de todo esto, la totalidad de mi instrucción escolar, desde el jardín de infantes (kinder), la escuela primaria en Buenos Aires, y la secundaria hasta recibirme de técnico en electrónica especializado en telecomunicaciones en la ciudad de Ituzaingó, la recibí en escuelas pertenecientes a la iglesia católica apostólica romana lo que me permitió conocer muy profundamente el catecismo de la ICAR y sus prácticas, muchas de las cuales no aparecen en ninguno de sus escritos oficiales.
Durante algunos años dejé de congregarme"...como algunos tienen por costumbre...", por supuesto siempre con muy buenas excusas.... en éste período conocí a la que es mi esposa, por entonces yo estaba trabajando en una emisora de radio muy importante de la Ciudad de Buenos Aires (LR3 Radio "Belgrano"), me casé y dejando todo nos fuimos a vivir a la ciudad de Chivilcoy a unos 200 kilómetros de Buenos Aires. Pero Dios, que es siempre fiel, me rescató, me restauró y me llamó a servirle por el resto de mi vida junto con mi esposa Elena Saldivia.
Los primeros años de servicio fueron en el campo misionero y, aunque a veces no llegábamos a comprender cual era el propósito del Señor para con nuestras vidas, fueron muchas las oportunidades que pudimos sentir a Espíritu Santo ministrándonos en medio de nuestras flaquezas. El mismo Cristo nos fortalecía y animaba.
Así llegamos al año 1986 en que el Señor nos llamó para servirle en la Ciudad de Ituzaingó. Sí en la misma ciudad que habíamos dejado atrás hacía algunos años y donde eran muchos los que nos conocían. A veces los cristianos desearíamos testificar en lugares donde la gente no nos conociera, porque es más fácil hablar de cosas nuevas a aquellos que no conocen nuestras cosas viejas. A quienes nos conocen tenemos que convencerlos con nuestro comportamiento, no sólo con palabras. Pero, bueno, el plan de Dios era que volviésemos a Ituzaingó y que además de pastorear la Iglesia de Cristo proclamásemos el evangelio a través de la radio. Así nació en 1986 Radio Emanuel FM 88.9 MHz la primera emisora cristiana en el dial de Argentina, en la cual hemos trabajado hasta diciembre de 1999 y donde hemos cosechado una enorme cantidad de testimonios de vidas cambiadas.
Éste trabajo nos insertó en la comunidad de una manera superlativa. Fue entonces que el Señor Jesucristo nos mostró la necesidad de atender las carencias de ésta ciudad en lo que respecta a la problemática familiar. Por eso, con ese enorme impulso y respaldo de Dios, fundamos junto con mi esposa el Centro Cristiano de Consejería Familiar.
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